Quebrada: una introducción

Conozcan a la autora: Mariana Travacio

Mariana Travacio (1967) es autora, traductora y profesora, y cursó psicología forense en su licenciatura y escritura creativa en su maestría. Nació en Argentina, creció en Brasil, y de adulta volvió a radicarse en su país natal. Ha publicado tanto novelas como colecciones de relatos, y ha sido muy premiada por su obra desde 2012. En julio de 2026 participó en una sesión de club de lectura sobre su libro, organizada por Casa Tomada en la Ciudad de México, donde respondió preguntas de lxs participantes. Sus comentarios en esa sesión abordaron la inspiración detrás de Quebrada —en parte la pandemia y la sensación de encierro que vivió como mujer durante ese tiempo—, lo que hace falta para escribir una historia según Juan Rulfo (cuyo estilo se refleja en Quebrada: personaje, lugar y voz), y aquello que no está hecho de palabras pero que, aun así, intentamos transmitir con palabras al escribir, o al traducir.

En la entrevista que compartimos aquí, Travacio habla sobre Quebrada y reflexiona sobre los temas centrales de la obra, entre ellos la familia, la tierra y la migración.

Contexto literario: el western gauchesco y la herencia rulfiana

Quebrada, de Travacio, suele situarse dentro de dos tradiciones literarias latinoamericanas: la literatura gauchesca argentina y la herencia narrativa de Juan Rulfo, de México.

Según una entrevista al historiador argentino Ezequiel Adamovsky, autor de El gaucho indómito, la figura del gaucho surgió en el siglo XIX como voz de las clases populares. El poema El gaucho Martín Fierro (1872) popularizó lo que era una tradición ya bien establecida. Aunque terminaría adoptado como emblema nacional de Argentina, el gaucho originario era una figura rebelde: bebía, maldecía, mataba y se enfrentaba a los poderosos. El Estado argentino no adoptó al gaucho como símbolo patriótico, ni al Martín Fierro como patrimonio nacional, sino hasta fines de la década de 1930. El relato popular solía describir al gaucho como moreno o de ascendencia mestiza e indígena, algo que entraba en tensión con la idea propulsada por las élites de una Argentina “blanca y europea”. Los escritores nacionalistas resolvieron esa contradicción de dos maneras. Algunos afirmaban, sin fundamento, una ascendencia puramente hispánica. Adamovsky describe esta como una estrategia de “blanquearlo”. Otros reconocían su origen mestizo, pero insistían en que lo moreno o indígena no quedaba en su sangre. La poesía gauchesca del siglo XIX incluyó, en sus inicios (década de 1830) y aun más tarde, a “gauchas” con voz propia, pero esas voces femeninas desaparecieron con el tiempo, y sólo quedó la figura silenciosa de la “china” como compañera subserviente del gaucho. Tanto el criollismo popular que fue el primero en adoptar el gauchismo como el de las élites fueron proyectos profundamente patriarcales. Hoy, si tuviera que identificar un heredero para el gaucho, Adamovsky escogería al “peón rural”, más que al empresario agroindustrial, ya que la figura legendaria despreciaba la obsesión del “gringo labrador” por el dinero y la propiedad. En Quebrada, el vínculo con lo gauchesco se percibe sobre todo en el escenario: los ambientes áridos y exigentes, como la llanura seca de la primera parte del libro.

Por otro lado, Juan Rulfo (1917-1986) ocupa un lugar central en las letras mexicanas: Pedro Páramo es, para generaciones de lectores y crítica, una de las novelas fundacionales de la narrativa mexicana del siglo XX. Repasamos aquí, en pocas palabras, un discurso del cronista mexicano Carlos Monsiváis, leído en 1996 en el Homenaje Nacional a Juan Rulfo, para hacerle justicia a Rulfo. Según Monsiváis, la obra rulfiana se distingue por su atención a la vida cotidiana del campo mexicano: bandidos, campesinos, cacicazgos y pueblos marcados por la aridez y la escasez. Monsiváis destaca también lo que llama “el habla rulfiana”: una forma de hablar propia de zonas rurales, alejadas del habla urbana. Quebrada se ha descrito como rulfiana en ese mismo sentido: sus diálogos recogen el habla cotidiana de la vida rural y provincial, más que el lenguaje de una élite urbana.

Vale la pena mencionar, además, que Quebrada también puede leerse dentro de lo que los estudios literarios brasileños llaman literatura de secas: relatos sobre la sequía, donde el desplazamiento y la migración ocurren de manera lenta, a medida que las personas descubren que ya no pueden sobrevivir en un entorno hostil. Avísennos si les interesan recomendaciones de más literatura de secas.

Leer más:
El gaucho indómito, emblema de la nación argentina (entrevista de Ezequiel Adamovsky)
El gaucho Martín Fierro (1872)
Martina Chapanay: leyenda y novela de una gaucha montonera y salteadora
La china cebadora: género, mate e identidades nacionales en el Río de la Plata, 1869-1929
Juan Rulfo, analizado por Carlos Monsiváis

Recurso narrativo: el contrapunto

En la música, el contrapunto (del latín punctus contra punctum, nota contra nota) es la técnica en que dos o más líneas melódicas se entrelazan dentro de una sola obra. El libro Point Counter Point (1928), de Aldous Huxley, es ampliamente reconocido por ser explícito al nombrar el contrapunto como una técnica musical trasladada a la literatura, aunque la escritura con voces polifónicas ya se practicaba desde mucho antes. En la obra de Huxley, el personaje Philip Quarles, un novelista, nombra explícitamente esta estrategia como el deseo de lograr una “musicalización de la ficción”. El pasaje completo en inglés donde se desarrolla la idea del contrapunto literario, en voz de Philip Quarles, puede leerse en Wikipedia.

El uso del contrapunto es otra característica que vincula Quebrada, de Travacio, con Pedro Páramo, de Rulfo. En Pedro Páramo, el contrapunto se logra alternando entre el presente infernal de un pueblo deteriorado, Comala, y su estado idílico anterior. En Quebrada, el primer libro avanza capítulo a capítulo, alternando en contrapunto lo que hacen, cada uno por su lado, un esposo y una esposa en un mismo momento: Lina ha dejado la quebrada en busca de una vida mejor, y Relicario, quien en un principio se había quedado, ahora quiere ir tras ella. Al hablar sobre la inspiración detrás de estos personajes, Travacio dice:

[M]e acordé de una entrevista que había leído en un diario. Era una entrevista a una maestra rural que había tenido un accidente yendo de su casa a la escuela donde daba clases. Me había fascinado el fraseo de esa maestra, su cadencia al hablar. Ella decía cosas como que se había encontrado rezando, para que la salvaran, ese día, y aclaraba: rezando, yo, “que me andaba llevando a las patadas con Dios últimamente”. Había una música en esa voz. Creo que fui tirando del hilo de esa voz para construir la voz de Lina. Y la voz de Lina me trajo la de Relicario, en ese contrapunto que tenían entre ellos. –De Mariana Travacio: “Quebrada podría funcionar como una metáfora de la inermidad, de la orfandad de los personajes»

El fragmento que leeremos incluye únicamente el punto de vista del esposo. Mientras leen cada capítulo sobre las acciones y pensamientos de Relicario, traten de imaginar qué estará haciendo su esposa en contrapunto.

Si buscan “contrapunto en literatura” en internet, es difícil encontrar buenas fuentes editoriales sobre el tema, ya que en español el término se usa sobre todo para hablar del recurso musical, o bien como metáfora para nombrar colecciones que reúnen textos de distintos autores sobre un mismo tema. Esto refleja el hecho de que el concepto pasó por un proceso de terminologización en inglés —donde un término especializado de un campo (o del lenguaje general) se convierte en término técnico dentro de un nuevo campo especializado— y que esa terminologización se adoptó después también en español.

Antesala

Antes de entrar al cuento, tómense un momento para pensar en las siguientes preguntas.

  1. ¿Alguna vez se han quedado más tiempo del debido en un trabajo, una relación o una situación que ya no les convenía? ¿Por qué se quedaron? ¿Qué sentían respecto a quedarse?
  2. ¿Qué tradiciones familiares conocen que la gente simplemente no rompe? ¿De dónde viene esa fuerza que las mantiene intactas?
  3. ¿Han empezado una búsqueda de algún tipo sin tener certeza de hacia dónde ir, guiándose solo por la fe o por indicios parciales? ¿Cómo se vive, en general, una existencia marcada por la incertidumbre?
  4. ¿Por qué se muda la gente? ¿Qué lleva consigo a partir de un lugar? ¿Qué se necesita en términos prácticos, emocionales y hasta logísticos para lograr concretar una partida?
  5. Piensen en alguna relación de sus vidas que transcurre en paralelo a las suyas: alguien con quien comparten camino por separado. ¿Qué hace que esas relaciones sean paralelas? ¿Qué historias creen que esas personas se cuentan a sí mismas sobre sus propias vidas, a las que ustedes no tienen acceso?

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