Adjá-Adjá y compañero en una jornada ordinaria: una introducción
Conozcan al autor: Maximiliano Nkogo Esono
Maximiliano Nkogo Esono (1972) es un escritor, guionista y docente ecuatoguineano que forma parte de la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española (AEGLE) desde 2015. Estudió filología en la Universidad Complutense de Madrid, y ha impartido clases en la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial y en la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Malabo. Hasta 2022, ha publicado tres libros: Adjá-Adjá y otros relatos (1994), Nambula (2006) y Ecos de Malabo (2009). Vive en Bata, Guinea Ecuatorial.
Les invitamos a ver al autor hablar sobre su famosa novela Nambula en la entrevista que compartimos aquí.
Contexto: la literatura hispanoafricana de Guinea Ecuatorial
En un discurso pronunciado en el II Encuentro de Hispanistas África-España (2021), Nkogo Esono afirma que Guinea Ecuatorial —desde la casa hasta la escuela y los negocios, y a pesar de contar con otros idiomas oficiales (francés y portugués)— es un país hispanohablante, y el único país hispanohablante de África. Esta particularidad ha dado lugar a lo que especialistas como M’baré N’Gom han denominado literatura hispanonegroafricana y luego literatura hispanoafricana.
Durante el reparto colonial de África entre las potencias europeas, Guinea Ecuatorial pasó de manos portuguesas a españolas, y España comenzó a ejercer control colonial sobre el territorio a partir del siglo XIX. Las misiones principales de la colonización española fueron la extracción de recursos naturales y el supuesto deber civilizador de un pueblo considerado “salvaje”. Toda actividad cultural de la época se realizaba en español, mientras los pueblos indígenas eran tratados como tutelados del Estado. Cuando Guinea Ecuatorial finalmente obtuvo su independencia el 12 de octubre de 1968, el poder fue tomado casi de inmediato por el déspota Francisco Macías Nguema, cuyo único proyecto de nación consistía en expulsar a lo europeo. El asesinato sistemático de intelectuales y opositores durante los once años de su régimen provocó el exilio de una tercera parte de la población del país, que en ese entonces era alreadedor 300.000 habitantes. Durante el nguemismo, toda actividad cultural quedó prohibida: se encarcelaba o se asesinaba a quien leyera o escribiera, en un intento de Macías por erradicar la lengua española del territorio. Según el escritor y periodista Francisco Zamora Loboch —y otros autores que aparecen en el documental Voces Literarias de Guinea Ecuatorial— los guineanos de esa época no tenían a dónde recurrir: su único contacto con el mundo exterior era España, país que prefería olvidar que su antigua colonia seguía existiendo. El golpe de Estado dado por su sobrino, Teodoro Obiang Nguema, reabrió las relaciones con España y, con ellas, la puerta a la reanudación de la actividad cultural en el país, incluida la escritura literaria. Esta segunda dictadura continúa vigente hasta el día de hoy.
Los primeros escritos de autores guineanos consistieron en traducciones de los relatos orales de los grupos étnicos del territorio, los fang, los bubi, los ndowé y los annoboneses, publicados en la revista misional La Guinea Española, hacia la década de 1950. La primera novela, Cuando los combes luchaban (1953), fue escrita por Leoncio Evita desde la perspectiva del conquistador europeo, criticando las costumbres “salvajes” de los nativos. Se trata, por tanto, de una literatura apologista del colonialismo. Durante la dictadura del primer Nguema, la escritura guineana se produjo desde España, desde donde los autores relataban el dolor de la dictadura y su exilio. En 1984, Donato Ndongo-Bidyogo publicó la Antología de la literatura guineana, obra fundamental por recopilar textos tempranos que de otro modo serían difíciles de encontrar. El primer libro publicado por una mujer guineana fue Ekomo, de María Nsué Angüe, en 1985. Organizaciones como el Centro Cultural Hispano-Guineano de Malabo, fruto de la colaboración entre Guinea Ecuatorial y España, han impulsado la publicación de literatura ecuatoguineana en un país que, según el documental de Hendel (2009), todavía no contaba con librerías ni cines, y apenas empezaba a formar sus primeras imprentas.
Nuestro autor de esta lección, Maximiliano Nkogo Esono, forma parte de lo que N’Gom llama la «nueva narrativa nacional»: escritores que no vivieron de forma directa la traumática experiencia del exilio de la dictadura.
Fuentes
La literatura de Guinea Ecuatorial producida en español - Discurso por Maximiliano Nkogo Esono
Introducción de la Nueva Anotología de la Literatura de Guinea Ecuatorial por Dr. M’bare N’Gom
Documental: Voces Literarias de Guinea Ecuatorial por Mischa G. Hendel
Literary landscape in Equatorial Guinea por Joaquin Mbomio Bacheng
Recurso literario: costumbrismo satírico
A este cuento se le suele describir con el término costumbrismo satírico. Entonces, conviene entender qué aporta cada parte de este término antes de leer. Con este propósito, repasamos elementos importantes de las entradas de “costumbrismo” y “sátira” del Diccionario Español de Términos Literarios Internacionales (DETLI).
Según Dolores Thion Soriano-Mollá, el costumbrismo (con origen de costumbre) es una manera de escribir que se detiene en los usos, las prácticas y los tipos sociales reconocibles de la sociedad que el autor mismo vive y observa: lo que la gente lleva puesto, lo que se vende y a qué precio, lo que se escucha en la radio, quién ocupa qué lugar en la calle o en el mercado. En vez de una trama con muchos giros, el costumbrismo suele avanzar señalando detalles de lo cotidiano, esos que a fuerza de repetirse ya casi no se perciben, para volverlos visibles de nuevo, casi como si el autor pintara un cuadro de su tiempo y su lugar. Por su cercanía con la tradición satírica y moral, y por depender tanto de la prensa periódica (breve, rápida, hecha para el consumo diario), el costumbrismo tardó mucho en ganarse un lugar serio dentro de la literatura. Durante gran parte de su historia se le consideró un modo menor, alejado de los estilos “elegantes” que dominaban el canon.
La sátira, según Martha Elena Munguía Zatarain y Claudia Elisa Gidi Blanchet, recurre al “humor, la ironía o la parodia para señalar los vicios de una sociedad, casi siempre con una intención moralizante. La sátira aparece en géneros tan distintos como el teatro, la novela y la lírica, lo cual explica que no haya consenso sobre si se trata de un género literario en sí mismo o más bien de un “talante”, una actitud o un modo de escritura que puede habitar cualquier forma. Dentro de esta tradición distinguen dos corrientes. La sátira menipea mezcla prosa y verso, incorpora elementos fantásticos como viajes o diálogos imposibles, y apunta menos a personas o costumbres concretas que a actitudes mentales como la hipocresía o el dogmatismo. La sátira plena, en cambio, es más directa: ataca un vicio, una persona o una costumbre reconocible.
Costumbrismo y sátira, entonces, cumplen funciones distintas pero complementarias. El costumbrismo aporta la materia prima: las marcas de vino, los carteles de cine. La sátira toma ese material y lo convierte en crítica. Al leer, pregúntense: ¿en qué momentos el cuento se detiene simplemente a describir, como quien pinta un cuadro, y en qué momentos esa descripción se convierte en crítica?
Fuentes
“costumbrismo”. Según el Diccionario Español de Términos Literarios Internacionales
“sátira”. También según el DETLI
Antesala
Antes de entrar al cuento, tómense un momento para pensar en las siguientes preguntas.
- ¿Alguna vez han tenido que lidiar con un trámite, permiso o documento que parecía existir más para controlarlos que para ayudarlos? ¿Qué sintieron al enfrentarse a ese sistema?
- Piensen en alguna profesión que requiera uniforme o un cargo con autoridad reconocible. ¿Qué cambia en cómo una persona actúa, o en cómo la tratan, cuando lleva puesto ese uniforme?
- ¿Qué hacen ustedes para corretear la chuleta día a día? ¿Cómo es la experiencia de ir sobreviviendo cada día como se puede, sin garantía de que las cosas salgan como esperan?
- Piensen en alguien con quien conviven constantemente por rutina, como un compañero de trabajo, un vecino o un familiar. ¿De qué suelen hablar en esos momentos de plática cotidiana, y qué función cumple ese tipo de conversación?
- Aunque no solemos pensar en lo cotidiano como algo extraordinario, la verdad es que todos los días están llenos de pequeños dramas o tensiones. ¿Por qué creen que las personas tienden a minimizar el significado que tiene el cotidiano?